
Mantener los espacios exteriores para cambiarse abrigados (sin problemas)
¿Alguna vez has intentado cambiarte de ropa en un lugar exterior helado? Es una experiencia horrible. Se necesita calor, y se necesita ahora mismo.
Por eso recurrimos a los radiadores de ondas cortas infrarrojas. La mayoría de los calentadores intentan calentar el aire, pero en un espacio al aire libre, el viento se lleva ese calor antes de que uno pueda sentirlo. Los rayos infrarrojos son diferentes: envían calor directamente hacia usted y las superficies a su alrededor. Es como estar bajo la luz del sol en un día de invierno.
Manejo del agua
Cuando se trata de áreas como las cubiertas de piscinas o los vestuarios llenos de vapor, el agua siempre busca formas de llegar a los dispositivos electrónicos. Por eso, nuestros aparatos están diseñados según la norma IP66.
En términos sencillos, eso significa que la carcasa es completamente a prueba de polvo y puede resistir chorros de agua a alta presión desde cualquier ángulo. Utilizamos juntas resistentes y conexiones selladas para mantener el vapor y el agua lejos de los terminales eléctricos. Si el sello falla, el elemento calefactor se oxide y se daña. Nadie quiere tener que reemplazar los calentadores cada pocos meses.
Calor instantáneo
Utilizamos emisores de ondas cortas porque son muy rápidos. En cuanto se enciende el aparato, alcanza su temperatura máxima. No hay ningún tiempo de “calentamiento” en el que uno tenga que esperar mientras el aparato se calienta. El calor se concentra y calienta la piel de inmediato. Es esa sensación de lujo, como estar en un lugar de cinco estrellas, pero de forma instantánea.
Algunos consejos para la instalación
Estos aparatos consumen mucha electricidad. Asegúrese de que sus cables y disyuntores puedan soportar ese consumo inicial, para que no se produzcan cortes de energía cada vez que alguien quiera calentarse.
También tenga en cuenta que, aunque la parte interna está protegida del agua, la carcasa exterior se calienta mucho. Le recomendamos instalarlos a una altura mínima de 2.5 metros. Esto evita que alguien los toque accidentalmente y ayuda a que el calor se distribuya de manera uniforme por el suelo.
La ubicación es crucial. Si los coloca demasiado alto, perderán su intensidad de calor. Si los coloca demasiado bajo, se crearán zonas extremadamente calientes.
Con una correcta instalación, tendrá un calentador que funciona perfectamente, incluso cuando llueve a cántaros.