
Deje de esperar a que su horno esté listo: una forma mejor de recocer joyas de vidrio
Si alguna vez ha trabajado con joyas de vidrio, sabrá cuán difícil es el control térmico. Es necesario eliminar las tensiones internas sin que el objeto se deforme. Pero los hornos tradicionales son muy lentos en este proceso. Funcionan mediante el calentamiento del aire, lo cual es lento. Esto genera un problema: la producción se detiene.
Por eso pasamos a usar lámparas de infrarrojos de onda corta (SWIR). En lugar de esperar, se puede integrar el proceso de recocido directamente en la línea de producción. Las piezas siguen avanzando, y el calor continúa actuando sobre ellas.
Por qué funciona realmente
Lo importante es que las lámparas de infrarrojos de onda corta no desperdician tiempo calentando el aire que rodea al vidrio. Calientan directamente el material. Es casi instantáneo.
Cuando se combinan estas lámparas con un controlador PID, el tiempo de respuesta es extremadamente rápido: se trata de milisegundos. Eso significa que, mientras la pieza atraviesa el túnel, se puede ajustar la temperatura en tiempo real para lograr el resultado deseado.
Potencia y los desafíos en la práctica
Para mantener el transportador en funcionamiento sin perder calor, se necesita mucha potencia. Utilizamos lámparas de cuarzo de alta potencia, ya que tienen la densidad necesaria para manejar un flujo continuo de piezas.
Si la línea de producción funciona a alta velocidad, la lámpara debe volver a alcanzar su temperatura máxima tan pronto como entre la siguiente pieza en la zona de calentamiento. Pero hay un problema: todo ese calor ejerce mucha presión sobre los reflectores. Si estos se ensucian o dañan, se pierde entre el 20% y el 30% de la energía en lugar de que vaya al vidrio. Es importante mantenerlos limpios.
El equilibrio
Pasarse a un sistema de tipo “en línea” es genial, ya que elimina el ciclo de espera entre lotes. Así, su taller tiene más espacio y los resultados son consistentes.
Pero no basta con configurarlo y dejarlo así. Las lámparas de infrarrojos de onda corta son muy intensas. Si el transportador se ralentiza demasiado, la temperatura podría superarse, lo que causaría choque térmico. Es necesario encontrar el equilibrio adecuado entre la potencia de la lámpara, la velocidad del transportador y el espesor del vidrio. Si se comete un error, se puede dañar la pieza o la lámpara misma.