
Cortar vidrio extremadamente grueso es un verdadero desafío para los equipos utilizados en este proceso. Si ya lo has hecho, sabrás cuán difícil es: el vidrio es simplemente demasiado rígido. En lugar de lograr un corte limpio, la rueda de corte acaba dañando el material. Es algo muy agresivo para las herramientas, y honestamente, esa es la razón por la cual muchas ruedas de corte se dañan mucho antes de tiempo.
Para evitar esto, comenzamos a utilizar calentadores de onda infrarroja de corto alcance para preparar el camino antes del corte. Así es como funciona: los rayos infrarrojos no se quedan solo en la superficie, sino que penetran profundamente en el vidrio. Al dirigir un haz de calor concentrado justo donde va a pasar la rueda de corte, podemos elevar la temperatura de la superficie. Esto no derrite el vidrio, pero lo hace un poco más “blando”.
Cuando la rueda de corte llega a ese punto previamente calentado, la resistencia desaparece. El vidrio simplemente se rompe en el lugar deseado, sin necesidad de forcejar.
Y tus herramientas… ¡te lo agradecerán!
Cuando se corta vidrio frío y grueso, la fricción es enorme. La rueda de corte se sobrecalienta, se daña y deja de funcionar. Pero con el calentador de onda infrarroja, hay much menos estrés en la punta de diamante o de carburo de tungsteno. No es necesario reemplazar las ruedas tan seguido, lo que significa que puedes obtener una mayor distancia de corte con cada una de ellas.
Pero no basta con aplicar calor de forma indiscriminada. Si se aumenta demasiado la potencia del calentador, o si este reacciona demasiado lentamente, se producirá un choque térmico. En ese caso, el vidrio se romperá en direcciones inesperadas. Es necesario contar con un calentador que pueda encenderse y apagarse instantáneamente, para poder mantenerse al ritmo de la cabeza de corte.
Todo se trata del momento adecuado. El sistema de control y el mecanismo de movimiento deben estar perfectamente sincronizados. Si la lámpara tarda en reaccionar, vuelves a enfrentarte a la dificultad de cortar vidrio frío. Si reacciona con demasiada rapidez, existe el riesgo de que el material se deforme. Además, es necesario proteger adecuadamente del calor; de lo contrario, este afectará al marco de la máquina y desequilibrará todo el sistema.